El mas allá


Esta pequeña historia comienza en el vientre de una mamá, donde dos bebes se desarrollan, uno llamado Lucas y el otro Bastián. 

Un día, uno de ellos se voltea hacia el otro, y le dice... 

Lucas: Euuuu... contame una cosa, ¿vos creés que hay vida después del parto? 

Bastián: Mmm... estoy convencido de que sí. Debe haber algo más allá. Quizás estemos acá justamente para prepararnos para lo que viene ¿no?. 

Lucas: La verdad es que me cuesta creerlo. No veo cómo podría existir otra vida más allá. ¿Qué clase de existencia sería esa? 

Bastián: No lo sé, pero imagino que debe ser mucho más amplia que la nuestra. Tal vez podamos caminar por nuestra cuenta, alimentarnos con la boca… hasta incluso desarrollemos sentidos que ahora no podemos comprender. 

Lucas: Eso suena a fantasía. Caminar es imposible, apenas nos movemos. Y eso de alimentarnos con la boca… absurdo. El cordón umbilical es el único medio que nos provee lo necesario, y ni siquiera llega muy lejos. Desde una mirada lógica, pensar en una vida después del parto es ilógico. 

Bastián: ¿Y si simplemente se trata de una forma de vida distinta? Quizás allá afuera ya no precisemos este cordón físico para sobrevivir. 

Lucas: Supongamos que es cierto... ¿por qué, entonces, nadie ha vuelto para confirmarlo? El parto marca el fin de todo. Después, no hay más que oscuridad, silencio y olvido. No nos lleva a ningún lado. 

Bastián: Yo creo que allá vamos a encontrarnos con mamá. Ella va a estar ahí para cuidarnos. 

Lucas: ¿Mamá? ¿En serio creés en eso? Si realmente existiera, ¿dónde está? No la vemos. 

Bastián: ¿Seguro? Mamá está en todas partes. Provenimos de ella. Vivimos en ella. Sin su existencia, este lugar sería imposible. 

Lucas: Yo no la veo, ni la escucho. Me resulta absurdo e irracional pensar que está presente. 

Bastián: A veces, si uno se queda en silencio y presta atención con el corazón… puede percibir su presencia. Se puede escuchar su voz, suave y amorosa, viniendo desde lo alto. 

 

No dejen que los alejen de dónde venimos, ni tampoco que saboteen tu humanidad. Algo llevamos dentro, una conexión... Esa alma. que hoy en día, está constantemente asediada con mentiras y creencias engañosas. 

Hay un reposo esperando, una sintonía de tranquilidad, donde por fin vamos a poder descansar. Este viaje debe ser de servicio para con los demás... Ayuda, acompaña, escucha. Nunca dudes en tender esa hermosa mano a alguien que la necesita. 

Me gustaría tener el ánimo para contarles una historia más larga y personal. Pero entiendan, que una pequeña caricia hacia una persona completamente desahuciada puede salvarle la vida. 

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