Un lugar donde descansar
Confieso que, a ciertas horas de la noche, cuando el departamento donde estoy se aquieta y mis pensamientos encuentran demasiado espacio para hacerse oír, vuelvo a buscar en diferentes webs casas o lugares alejados en las montañas. Me demoro en sus fotografías con una intimidad extraña, como si pudiera reconocer, detrás de una ventana desconocida, algo que llevo años necesitando. Mientras las publicaciones describen superficies, servicios y caminos de acceso, yo intento adivinar cómo entraría la mañana en esos cuartos, qué sería lo primero que miraría cuando me despierto y si el silencio, allá, tendría una forma menos dolorosa de acompañarme.