Miligramos
Son diminutas. Ridículamente pequeñas para lo que supuestamente deben contener. La calma. El sueño. La "prudencia". Mi capacidad de incendiar una habitación en un mal día. Esa distancia que generan entre mis emociones extremas y las consecuencias de las mismas. Mi vida reducida a unos cuantos miligramos que caben en la palma de mi mano.