Hace dos meses encontré este video, y desde entonces lo tengo guardado para mirarlo cada tanto. Son fragmentos de la vida de Ian, un personaje de la serie Shameless. Parece bastante triste el video, pero a mí me hace sentir identificada. Es bastante difícil encontrar en el arte alguien que pueda plasmar tan fielmente lo que son mis días. Las pastillas, las pocas ganas de tomarlas, lo que sentís cuando no lo haces, las personas cercanas que te molesta una y otra vez preguntando si ya las tomaste, etc. Lo que una siente sabiendo que es de por vida la ingesta de este veneno en forma circular, cuadrada y ovalada. Nunca se va a ir, va a empeorar y me va a ocasionarmás enfermedades... cosa que ya me viene pasando.
La verdad que hoy me siento bastante tranquila, ni mal ni bien, estoy acá, riéndome con Les Luthiersy llorando con alguna serie. De a poquito me voy volviendo a levantar para volver a caerme. Espero que esta vez suba tan alto antes de caer.
Me gustaría dejar de ser un péndulo que se mece de un lado a otro, de una manía a una depresión profunda. Si tal vez pudiera parar este reloj, y quedarme en el medio, donde las subidas y caídas sean más pacificas...
Esta es una historia que tenía guardada, una que nunca pensé contar. Soy una mujer que, durante gran parte de su vida, pasó por traumas que nunca pude resolver. Me tocó vivir momentos de mierda, y nunca tuve a alguien que me ayude y me escuche como lo necesitaba. Soy hija única. La muerte de mi madre a los tres años y la de mi padre a los nueve me dejó sin nadie en quien apoyarme. Nadie me explicó cómo desarrollarme, cómo comunicarme o cómo afrontar las dificultades de la vida. Así que no me quedó otra que observar y aprender de otras personas, muchas de las cuales me llevaron por caminos horribles. Todo este tiempo busqué dónde encajar, un lugar donde poder desenvolverme y, lo más importante, un lugar donde me cuiden, porque realmente me hacía falta.
Aves en el cielo, lleven estas palabras por mí, mi voz no puede ir porque si hablo muero y si callo sigo aquí. La vida fue dulce, me dejó vivir y también respirar, pero me robó para siempre la forma de decir y de gritar.
Euuu es verdad, me gustaría ayudarlo señor de bata blanca. Realmente lo haría . Pero ese estruendo en mi cabeza es demasiado , y sé que no está bien. Estoy parada en un túnel ventoso, parecido a caer en las brechas enormes del Aconcagua , donde el mismo viento evitaría la caída .